Domingo, 08 de mayo de 2005
Dios al hombre lo hizo erecto, mirando hacia arriba; s?lo el bruto animal tiene inclinada su cabeza hacia la tierra.
A veces te olvidas de esto y te arrastras por la tierra llevado por tus instintos; te arrastras empujado por tus inclinaciones; te arrastras sin horizontes y sin alturas.
Otras veces te dejas arrastrar por los dem?s; por los que t? juzgas m?s avivados que t?, m?s entendidos en las cosas del mundo y de la vida que t?, por los que ves que triunfan con triunfos m?s visibles y beneficiosos; te dejas seducir por los que tienen m?s arrastre que t?, sin pensar si ese arrastre es para el bien o para el mal.
No debes dejarte arrastrar; has de caminar erecto, con un ideal bien claro o bien fijo, que oriente todas tus acciones y sea la explicaci?n de todos tus m?viles; siempre hacia arriba y siempre con deseo de mejoramiento, de propia superaci?n.

"Renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas, vivamos con sensatez, justicia y piedad en el siglo presente, aguardando la feliz esperanza y la manifestaci?n de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo" (Tito 2, 12-13).
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