Jueves, 05 de mayo de 2005
T? sabes muy bien sabido que todos estamos inclinados a pagar siempre con la misma moneda: ?por qu? no capitalizas ese instinto general?
Si alabas a todos, aun en sus cosas m?s insignificantes, si siempre tienes para todos palabras de comprensi?n y est?mulo, si miras a todo con ojos de bondad y deja que ellos brillen, no contra tu voluntad, sino contribuyendo t? a su brillo, est? seguro de que los dem?s te pagar?n con la misma moneda y tambi?n t? ser?s comprendido, ser?s ayudado, ser?s bien mirado, recibir?s ayuda en todo momento y para todo.
Si te das a todos con plenitud; si sabes negarte satisfacciones, para que las tengan los otros; si tu gozo consiste en que gocen los dem?s, tambi?n te devolver?n la misma moneda y los otros vivir?n para que t? seas verdaderamente feliz.
Da y te dar?n; date y se te dar?n. Si bien no debes hacerlo por esa raz?n, es decir, esperando la recompensa; pero Dios suele premiar ya en este mundo con la misma moneda que nosotros utilizamos.

"No tienes excusa, quienquiera que seas, t? que juzgas, pues juzgando a otros, a ti mismo te condenas. ya que obras esas mismas cosas... ?Te figuras, t? que juzgas a los que cometen tales cosas y las cometes t? mismo, que escapar?s al juicio de Dios?" (Rom. 2, 1-3).
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