Martes, 03 de mayo de 2005
Ser hombre de convicciones propias; eso debe ser algo as? como una meta que te has de proponer conseguir a toda costa.
Ser un hombre de convicciones; no dejarte llevar por los vientos que soplan a tu alrededor; no fijarte en c?mo piensan los dem?s, en c?mo obran los dem?s; porque, si te dejas guiar por los otros; no ser?s t? quien mande en tu vida, sino ellos. Y eso no lo puedes tolerar bajo ning?n concepto.
Tener t? tus convicciones y seguir con docilidad las indicaciones de tu propia conciencia. ?Qu? los dem?s tiene otras convicciones y que en consecuencia siguen otras normas de conducta? Bien; ellos tienen su conciencia, pero t? tienes la tuya. ?Qu? ellos tienen otra escala de valores? T? tienes la tuya y para ti los valores se ordenan por tu escala y no por la de ellos.
Cuesta ser hombre de convicciones; cuesta m?s ser fiel a las convicciones de la propia conciencia; pero es la ?nica forma de vivir con dignidad y de vivir la propia vida.

"Tu fe ha salvado" fue la expresi?n que el Se?or empleaba frecuentemente al sanar a los enfermos; la fe es la que nos va a salvar a nosotros; y a aquella mujer que le ped?a la sanara, le respondi?: "Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas" (Mt. 15, 28). Quiz? debas rezar como aqu?l: "Creo, ayuda a mi poca fe" (Mc. 9, 24).
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