Silvia en la Cocina

sábado, 30 de abril de 2005

30 DE ABRIL

Alguien debe mandar en tu vida: o mandas tú, o mandan tus pasiones. Si no dominas, si las dejas sin control, si no limitas su campo de acción o de reacción, serán tus pasiones las dueñas de ti, de tu vida; serán ellas las que manden y tú deberás obedecer y te verás forzado a hacer cosas, que quizá no quisieras hacer.
El dueño serán tus pasiones: tú serás el esclavo.
Pero si dominas las pasiones, si las encauzas, si las coartas en sus instintos y orientas sus fuerzas, serás tú el dueño de tu propia vida. Has de ser un hombre de carácter; si quieres, puedes; y s no puedes, siempre te queda el recurso de pedir la fuerza que necesitas. ¿A quién se la vas a pedir? Al único que te la puede dar; tú sabes que Ese es Dios.
El que labra su carácter es un gran artista; pero el que se deja arrastrar por él, es un derrotado; y la derrota siempre tiene un gusto amargo y siempre deja un estado anímico de depresión.

"Dios, pasando por alto los tiempos de la ignorancia, anuncia ahora a los hombres que todos y en todas partes deben convertirse..." (Hechos 17, 30). La conversión es algo que debemos estar constantemente realizando; nunca podemos decir que nuestro corazón se ha vuelto definitivamente y del todo al Señor.

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