jueves, 28 de abril de 2005
28 DE ABRIL
Interesa lo que eres, porque ante tu conciencia y ante Dios es eso precisamente lo que vales; tú ves tu conciencia y Dios penetra el fondo de tu corazón.
Pero también interesa lo que piensas, pues, según pienses, se irá formando tu interior; ya amonestaron los antiguos: "dime lo que piensas y te diré quien eres".
Interesa también lo que sientes, pues las obras son fruto de los sentimientos, si bien los sentimientos proceden de las obras.
Interesa también lo que hablas, pues de la abundancia del corazón habla la boca; las palabras son los medios de comunicación de nuestra intimidad con los demás; no podemos comunicar una intimidad mezquina, raquítica o desmazalada; es preciso estar en disposición de poder comunicar algo positivo, una intimidad rica y enriquecedora, que lleva al bien y entusiasmo para la acción.
Todo: lo que hablas, lo que piensas, lo que sientes, constituye tu yo, y todo tu yo debe esta al servicio de los demás.
"Los impíos irán acobardados a dar cuenta de sus pecados y sus iniquidades se levantarán contra ellos para acusarles" (Sap. 4, 20). "Decid verdad unos a otros; juicio de paz juzgad en vuestras puertas; no meditéis en vuestro corazón mal unos contra otros" (Zac. 8, 17).
Pero también interesa lo que piensas, pues, según pienses, se irá formando tu interior; ya amonestaron los antiguos: "dime lo que piensas y te diré quien eres".
Interesa también lo que sientes, pues las obras son fruto de los sentimientos, si bien los sentimientos proceden de las obras.
Interesa también lo que hablas, pues de la abundancia del corazón habla la boca; las palabras son los medios de comunicación de nuestra intimidad con los demás; no podemos comunicar una intimidad mezquina, raquítica o desmazalada; es preciso estar en disposición de poder comunicar algo positivo, una intimidad rica y enriquecedora, que lleva al bien y entusiasmo para la acción.
Todo: lo que hablas, lo que piensas, lo que sientes, constituye tu yo, y todo tu yo debe esta al servicio de los demás.
"Los impíos irán acobardados a dar cuenta de sus pecados y sus iniquidades se levantarán contra ellos para acusarles" (Sap. 4, 20). "Decid verdad unos a otros; juicio de paz juzgad en vuestras puertas; no meditéis en vuestro corazón mal unos contra otros" (Zac. 8, 17).

