Lunes, 25 de abril de 2005
No hay cosa que Cristo nos recomiende tanto Evangelio como la uni?n entre todos los cristianos; es que el mundo necesita del testimonio de unidad, que nosotros los cristianos debemos darle, a fin de llegar a conseguir que todos los hombres caigan en la cuenta de que son hermanos y, en consecuencia, se tengan como hermanos, se respeten como hermanos, se ayuden como hermanos.
Que el hombre deje de mirar al semejante como un enemigo, o, al menos como un rival que pugna por apoderarse de la parte de felicidad que a ?l corresponde.
Que se convenza el hombre de que ?l no podr? ser verdaderamente feliz, sino en cuanto contribuya a que los dem?s tambi?n lo sean. "Estad siempre unidos en unos sentimientos y deseos"; si esta recomendaci?n de la Biblia fura cumplida y vivida por todos los hombres, la tierra ser?a un cielo y las relaciones humanas producir?an para todos los hombres.

"No habl?is mal unos de otros, hermanos. El que habla mal de un hermano o juzga a su hermano, habla mal de la Ley y juzga a la Ley; y si juzgas a la Ley, ya no eres un cumplidor de la Ley, sino un juez" (Sant. 4, 11). No hablar nunca mal de nadie: debe ser el tema de nuestra frecuente reflexi?n y examen.
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