Domingo, 24 de abril de 2005
Ser?a desastroso confundir "comuni?n" con "comunismo".
El comunismo hace camaradas; la pol?tica podr? llegar a agrupar compa?eros; solamente la comuni?n humana es la que hace verdaderos hermanos; y solamente la comuni?n con Cristo y en Cristo es la que vuelve a esos hermanos en hermanos en Cristo, aut?nticos cristianos.
La comuni?n supone una uni?n de ideales, de sentimientos, de mentalidad, de meta final; la comuni?n es obra del entendimiento; pero es sobre todo el coraz?n el que se encarga de unir mentes, ideales, metas y sentimientos.
Comuni?n, com?n-uni?n, uni?n de todos en un solo fin, como estamos unidos en un mismo Bautismo, en una misma fe, en un mismo Se?or Padre celestial; es Dios el ?nico que es capaz de unir de esa forma tan ?ntima a los hombres.
Por eso, cuando los hombres pretenden unirse entre s?, prescindiendo de Dios, llegar?n al comunismo, al compa?erismo, a lo sumo a la uni?n humana, pero nunca a la verdadera fraternidad evang?lica.

"No os olvid?is el bien, de ayudaros mutuamente; ?sos son los sacrificios que agradan a Dios" (Heb. 13, 16). Si, pues, deseo agradar al Se?or, ya tengo se?alada la norma de mi conducta: ayudar a los dem?s y ofrecer el sacrificio en com?n con mis hermanos; la oraci?n en com?n
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