Silvia en la Cocina

lunes, 18 de abril de 2005

RECEMOS POR EL NUEVO PAPA

La actitud debe ser la oración, no la curiosidad
El Cardenal Camillo Ruini, Vicario para la ciudad de Roma, invitó a los católicos del mundo a no dejarse llevar por la curiosidad, sino a entrar en un período de oración.

"No seamos inútilmente y demasiado humanamente curiosos por saber antes de tiempo quien será (el próximo Papa). Dispongámonos en cambio a acoger en la oración, la fe, la confianza y en el amor a quien el Señor nos quiera dar", agregó.

Dios, en su Providencia, proveerá a un nuevo Pastor para la Iglesia Católica acorde a los tiempos. No sabemos si será sonriente como Juan XXIII, cariñoso con los niños como Juan Pablo I, viajero como Juan Pablo II o incluso serio y sereno como Pablo VI. Lo que sí sabemos es que debemos rezar tanto por la elección como por el nuevo Pontífice. Ahí está nuestra participación activa. Quien ocupará la Cátedra de San Pedro vive hoy mismo. Tal vez ni siquiera hayamos oído hablar de él ni conozcamos su rostro, pero en el Designio Divino, él será el próximo Sucesor de San Pedro, y necesita nuestras oraciones hoy, aquí y ahora.
Dios, en su Providencia, proveerá a un nuevo Pastor para la Iglesia Católica acorde a los tiempos. No sabemos si será sonriente como Juan XXIII, cariñoso con los niños como Juan Pablo I, viajero como Juan Pablo II o incluso serio y sereno como Pablo VI. Lo que sí sabemos es que debemos rezar tanto por la elección como por el nuevo Pontífice. Ahí está nuestra participación activa. Quien ocupará la Cátedra de San Pedro vive hoy mismo. Tal vez ni siquiera hayamos oído hablar de él ni conozcamos su rostro, pero en el Designio Divino, él será el próximo Sucesor de San Pedro, y necesita nuestras oraciones hoy, aquí y ahora.

Ven Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo,
Y envía desde el cielo
Un rayo de tu luz.
Ven, padre de los pobres,
Ven dador de gracias,
Ven luz de los corazones.
Consolador magnífico,
Dulce huésped del alma,
Su dulce refrigerio.
Descanso en al fatiga, brisa en el estío,
Consuelo en el llanto.
¡Oh luz santísima!,
llena los más íntimo
de los corazones de tus fieles.
Sin tu ayuda, nada hay en el hombre,
Nada que sea bueno.
Lava lo que está manchado,
Riega lo que está árido,
Sana lo que está enfermo.
Doblega lo que está rígido,
Calienta lo que está frío,
Endereza lo que está extraviado.
Concede a tus fieles
que en Ti confían
tus siete sagrados dones.
Dales el mérito de la virtud,
Dales el puerto de salvación,
Dales la felicidad eterna.

Ven, Espíritu Creador

Ven, Espíritu Creador,
Visita las almas de tus fieles
Y llena de la divina gracia los corazones,
Que Tú mismo creaste.
Tú eres nuestro Consolador,
Don de Dios Altísimo,
Fuente viva, fuego, caridad
Y espiritual unción.
Tú derramas sobre nosotros los siete dones;
Tú, el dedo de la mano de Dios;
Tú, el que prometido del Padre;
Tú, que pones en nuestros labios los tesoros de tu palabra.
Enciende con tu luz nuestros sentidos;
Infunde tu amor en nuestros corazones;
con tu perpetuo auxilio,
fortalece nuestra débil carne.
Aleja de nosotros al enemigo,
Danos pronto la paz,
Sé Tú mismo nuestro guía,
Y puestos bajo tu dirección, evitaremos todo lo nocivo.
Por Ti conozcamos al Padre,
Y También al Hijo;
Y que en Ti, Espíritu de entrambos, creamos en todo tiempo.
Gloria a Dios Padre,
Y al Hijo que resucitó
Y al Espíritu Consolador,
Por los siglos infinitos. Amén.
V. Envía tu Espíritu y serán creados.
R. Y renovarás la faz de la tierra.
Oremos.
Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del Espíritu Santo, haznos dóciles a tu Espíritu para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo.
Por Jesucristo Nuestro Señor. R. Amén

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