Jueves, 21 de abril de 2005
Triste cosa es morir, sin haber sabido vivir; triste cosa es vivir, sin llegar a aprender a morir.
Ambas cosas se relacionan tanto entre s?, que es imposible separarlas; has de vivir pensando que tienes que morir; has de llegar a morir con al alegr?a de haber sabido vivir.
Vive de veras, el que no centra en el momento presente lo que hace, sino que ha aprendido a darle un sentido de proyecci?n hacia m?s adelante; as? el que quiere ser cada d?a un poco mejor, el que se esfuerza por ir mejorando las condiciones de su hogar, el que anhela un mundo mejor, unas relaciones m?s humanas y m?s cristianas entre los hombres.
El momento arrastra los lastres del pasado y se proyecta hacia el porvenir; mira cu?n importante es hacer bien lo que est?s haciendo en este momento, pues tendr? proyecci?n en el porvenir; esto es lo que se dice: "vivir en prospectiva".

"Vosotros est?is tristes ahora, pero volver? a veros y se alegrar? vuestro coraz?n y nadie os podr? quitar vuestra alegr?a" (Jn. 16, 22). Nada se detiene aqu? abajo, todo tiene su proyecci?n escatol?gica, todo est? ordenado al futuro Reino de Dios; futuro que t? debes hacer ya presente en el mundo que te ha tocado vivir.
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