Domingo, 17 de abril de 2005
Muchos ponen toda su esperanza en morir bien; no s? qu? sentido le hallas t? a esta frase: "morir bien"... ?Morir sin dolor? ?Morir con una enfermedad corta? ?Morir rodeado de los tuyos?
Morir bien es, sobre todo, morir con la conciencia tranquila, sin angustias espirituales, que son mucho m?s torturante que los dolores del cuerpo. Morir bien es morir en paz con Dios y con los dem?s; es morir de tal forma, que todos sientan tu muerte y nadie tenga motivo para alegrarse de ella.
Por eso me atrevo a afirmarte que lo principal no es morir bien, sino vivir bien; porque debe ser cosa muy triste llegar al fin de la vida, arrastrando tras de s? una secuela de odios, de amarguras producidas a los que nos han rodeado, de injusticias con todos, de ego?smos y cosas parecidas; en cambio llegar a la hora de la muerte, con la conciencia de haber cumplido con nuestro deber durante la vida, con la seguridad de haber vivido bien, es lo que convierte el momento de la muerte en un pasar de la vida con min?scula a la Vida con may?scula, de los brazos de los hombres a los brazos de Dios; y esto nunca puede ser desagradable, ni doloroso.

"Mucho vale a los ojos de Yahv? la muerte de los que le aman, es a los ojos de Yahv? la muerte de los que le aman". (Salmo 116, 15). "Si el Esp?ritu de Aquel que resucit? a Jes?s de entre los muertos habita en vosotros... dar? tambi?n la vida a vuestro cuerpos mortales".
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