martes, 19 de abril de 2005
Tener un hijo
Es ver cumplida la promesa del amor que descansa en la pareja; es contar el fruto de la búsqueda, de dos que se quieren y se aúnan; es descubrir, en los labios de un pequeño, las palabras que se enseñan con ternura; es emprender el viaje riguroso hacia el destino eterno en su hermosura.
Tener un hijo
Es ilusión de espera mutua, es recorrer el recóndito paraje del espíritu que estrecha manos puras; es sentir... miles de voces confundidas, y el corazón que distinga sólo una; es desear para el mundo que camina un compromiso de entrega y paz futura; es abrirse el capullo de la madre y el hombre acompañar, presencia muda.
Tener un hijo
Es el don maravilloso, de un milagro que se hace día a día; es el sueño del tiempo más precioso, que se alcanza pasando por la vida; es asistir a la mezcal más divina ente el hombre y Dios que se regala; es abrigar la calidez de una mirada que se fue simiente y ahora es cuerpo y alma.
Tener un hijo
Es canción y es infinito; es silencio, es magnitud... también bullicio; es sentirse entre los hombres repartido, siendo carne de la carne de ese niño; es tener, visible a los sentidos, la figura real de dos cariños; es, en pocas palabras, amor mío, verte a vos, es un rostro, allí, conmigo.
Tener un hijo
Es ilusión de espera mutua, es recorrer el recóndito paraje del espíritu que estrecha manos puras; es sentir... miles de voces confundidas, y el corazón que distinga sólo una; es desear para el mundo que camina un compromiso de entrega y paz futura; es abrirse el capullo de la madre y el hombre acompañar, presencia muda.
Tener un hijo
Es el don maravilloso, de un milagro que se hace día a día; es el sueño del tiempo más precioso, que se alcanza pasando por la vida; es asistir a la mezcal más divina ente el hombre y Dios que se regala; es abrigar la calidez de una mirada que se fue simiente y ahora es cuerpo y alma.
Tener un hijo
Es canción y es infinito; es silencio, es magnitud... también bullicio; es sentirse entre los hombres repartido, siendo carne de la carne de ese niño; es tener, visible a los sentidos, la figura real de dos cariños; es, en pocas palabras, amor mío, verte a vos, es un rostro, allí, conmigo.

