S?bado, 16 de abril de 2005
Publicado por Sil-Mar @ 2:39  | PARA PENSAR
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Cuando aquella tarde lleg? a la vieja estaci?n, le informaron que el tren en el que ella viajar?a, se retrasar?a aproximadamente una hora. La elegante se?ora, un poco fastidiada, compr? una revista, un paquete de galactitas y una botella de agua mineral para pasar el tiempo. Busc? un banco en el and?n central y se sent? preparada para la espera.
Mientras hojeaba su revista, un joven se sent? a su lado y comenz? a leer un diario. Imprevistamente, la se?ora observ? como aquel muchacho, sin decir una sola palabra, estiraba la mano, agarraba el paquete de galletitas, lo abr?a y comenzaba a comerlas, una a una, despreocupadamente.
La mujer se molest? por esto, no quer?a ser grosera, pero tampoco dejar pasar aquella situaci?n o hacer de cuenta que nada hab?a pasado; as? que, con un gesto exagerado, tom? el paquete y sac? una galletita, la exhibi? frente al joven y se la comi? mir?ndolo fijamente a los ojos.
Como respuesta, el joven tom? otra galletita y mir?ndola se la puso en la boca y sonri?. La se?ora ya enojada, tom? una nueva galletita y con ostensibles se?ales de fastidio, volvi? a comer otra, manteniendo de nuevo la mirada en el muchacho. El dialogo de miradas y sonrisas continu? entre galletita y galletita.
La se?ora cada vez m?s irritada y el muchacho cada vez m?s sonriente. Finalmente la se?ora se dio cuenta de que en el paquete solo quedaba la ?ltima galletita ."- No podr? ser tan descarado"- pens?, mientras miraba alternativamente al joven y al paquete de galletitas. Con calma el joven alarg? la mano, tom? la ?ltima galletita y con mucha suavidad la parti? exactamente por la mitad. As? con un gesto amoroso, ofreci? la mitad de la ?ltima galletita a su compa?era de banco. ? Gracias- dijo la mujer tomando con rudeza aquella mitad. "-de nada- contest? el joven sonriendo suavemente mientras com?a su mitad.
Entonces el tren anunci? su partida... La se?ora se levant? furiosa del banco y subi? a su vag?n. Al arrancar, desde la ventanilla de su asiento, vio al muchacho todav?a sentado en el anden y pens? : "?Qu? insolente, que mal educado! Sin dejar de mirar con resentimiento al joven, sinti? la boca reseca por el disgusto que aquella situaci?n le hab?a provocado. Abri? su bolso para sacar la botella de agua y se qued? totalmente sorprendida cuando encontr? dentro de su cartera, su paquete de galletas INTACTO.

Cuantas veces nuestros prejuicios, nuestras decisiones apresuradas nos hacen valorar err?neamente a las personas y cometer las peores equivocaciones. Cu?ntas veces la desconfianza ya instalada en nosotros hace que juzguemos injustamente a personas y situaciones, y sin tener aun por qu?, las encasillamos en ideas preconcebidas, muchas veces tan alejadas de la realidad que se presenta. As?, por no utilizar nuestra capacidad de autocr?tica y de observaci?n, perdemos la gracia natural de compartir y enfrentar situaciones haciendo crecer en nosotros la desconfianza y la preocupaci?n.
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